La opcionalidad no es un lujo, es una necesidad
Mi prólogo para "No te quedes atrás"
En esta edición te comparto mi prólogo del libro “No te quedes atrás” de Montse Labiaga. Montse es mi mujer, así que el hecho de que me haya invitado a escribir el prólogo tiene mucho de relación y cercanía (poco mérito por mi parte, más allá de conseguir “engañara” en su día 😂) pero me hace sentirme muy orgulloso de su trayectoria, de cómo se ha levantado en cada tropiezo (que los cuenta en el libro) y, sobre todo, me siento muy afortunado de con quién comparto este gran viaje que es la vida.
En “No te quedes atrás”, Montse comparte su experiencia emprendiendo, desde la idea inicial y sus inicios en su primera empresa en el salón de nuestra casa, hasta la venta de su empresa a una gran agencia, pasando por momentos muy complicados, estar a punto de cerrar, aprender de gestión empresarial a golpes… un buen ejercicio de crecimiento personal. Si eres emprendedor, o te lo estás pensando, te animo a que lo consigas y lo leas.
Te dejo con el prólogo que escribí para el libro, como un aperitivo de todo lo que puedes encontrar en él.
Vivimos en una sociedad que, desde el primer día, nos empuja a seguir una serie de pasos preestablecidos. Un guión que no escribimos, pero que nos enseñan a memorizar, una ruta trazada que parece ser el único camino hacia lo que llaman “éxito”. Desde niños, nos dicen que hay ciertas reglas que debemos seguir, que hay un orden en las cosas: estudiar, conseguir un trabajo estable, formar una familia, alcanzar metas que, muchas veces, no hemos elegido conscientemente. Y sin cuestionarlo, nos vemos atrapados en una rutina que no es nuestra, moldeados por las expectativas ajenas.
El peso de estas expectativas es abrumador. Viene de todas partes: padres, maestros, amigos, colegas, la sociedad en general. Nos dicen que hay un camino claro y seguro, una fórmula que, si seguimos al pie de la letra, nos garantizará una vida sin sobresaltos. Nos empujan a caminar por esa senda ya transitada, donde todo parece bien pavimentado, con señalizaciones que indican hacia dónde debes dirigirte, cuánto tiempo debes tardar y cuándo debes detenerte.
El problema es que este camino no es realmente tuyo. Es fácil dejarse llevar por esa corriente; parece que todos avanzan con determinación, y la autovía del conformismo parece más sencilla, más segura. Pero en esa aparente simplicidad, en esa promesa de seguridad, se esconde la mayor de las trampas: mientras más sigues ese trayecto marcado por otros, más te alejas de ti mismo, de lo que realmente podrías llegar a ser. Cada paso en esa ruta te desvía de tus propios deseos, de tu verdadera visión. Te encuentras en una autopista abarrotada, donde todo el mundo parece avanzar en la misma dirección, a la misma velocidad, pero nadie se pregunta hacia dónde van realmente. Todos avanzan, pero pocos llegan a un destino significativo.
Es en ese punto, cuando ya llevas un largo trecho recorrido, cuando te das cuenta de que has estado viviendo para otros, siguiendo las reglas que otros escribieron, intentando alcanzar metas que no son tuyas. Y ahí está la paradoja: cuanto más avanzas en ese camino, más difícil es salir de él. Las reglas son las que son, y tu capacidad de maniobra se reduce, tu libertad se desvanece, y lo que parecía progreso se convierte en una especie de prisión disfrazada de éxito.
El verdadero peligro de seguir el camino que otros te marcan es que te convierte en una sombra, en alguien que simplemente cumple con lo esperado, sin cuestionar si ese es el destino que realmente quiere alcanzar. Entras en un sistema que premia la conformidad y castiga la disrupción, un sistema que aplasta cualquier chispa de creatividad o deseo de cambio, que te enseña a temer el fracaso y a evitar el riesgo. Y mientras más tiempo pasas en ese sistema, más te despojas de lo que te hacía único, más te distancias de la posibilidad de crear algo diferente, algo que realmente te defina.
Pero entonces, ¿cuál es la salida? La salida está en la elección consciente de romper con esa inercia. En entender que, aunque te han dicho qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo, la verdadera responsabilidad de tu vida es tuya. Es tu deber elegir tu propio camino, incluso si ese camino es incierto, incluso si no está claro, incluso si está lleno de obstáculos. Porque el único camino que realmente tiene valor es el que tú eliges, el que se ajusta a tu visión, a tus aspiraciones, a lo que tú consideras importante.
Tomar tu propio camino es un acto de rebeldía en un mundo que constantemente te presiona para que te conformes. Pero no es solo un acto de desafío, es también un acto de creación. Cuando eliges por ti mismo, cuando decides dejar esa autovía transitada y adentrarte en un sendero menos recorrido, es cuando realmente comienzas a generar opcionalidad. Porque en ese momento estás apostando por ti mismo, por tu capacidad de aprender, de adaptarte, de innovar.
La opcionalidad no es un lujo, es una necesidad. Es lo que te permite, cuando el camino se vuelve oscuro y los obstáculos parecen insuperables, tener alternativas, poder cambiar de dirección sin perder el impulso. Es lo que te protege del estancamiento, lo que te permite ser resiliente ante los imprevistos y las crisis. Tener opciones significa que no estás atrapado en una única narrativa, que puedes reescribir tu historia cuantas veces sea necesario. En un mundo tan volátil e incierto como el nuestro, la capacidad de elegir y de tener alternativas es lo que separa a quienes sobreviven de quienes prosperan.
Sin embargo, la opcionalidad no es algo que viene dado. No es algo que simplemente sucede. Hay que cultivarla, trabajarla, construirla. Y construirla requiere sacrificio. Implica tomar riesgos, aprender de los fracasos, estar dispuesto a enfrentar la incomodidad de lo desconocido. Cada vez que eliges tu propio camino, te enfrentas al miedo, a la posibilidad de equivocarte, de perder. Pero en ese riesgo reside también la posibilidad de algo mucho mayor: la posibilidad de encontrar caminos que otros no han visto, de crear soluciones que otros no han imaginado, de construir una vida que realmente se ajuste a lo que tú eres.
La opcionalidad te da libertad, pero conseguirla tiene un precio. No basta con querer opciones; hay que luchar por ellas. Cada día que eliges desviarte del camino que te han marcado, estás apostando por ti mismo. Y esa apuesta es lo que, al final, te dará la capacidad de enfrentarte a los desafíos más grandes. Porque cuando tienes opciones, cuando has trabajado para construirlas, puedes adaptar tu vida, tu negocio y tu futuro a las circunstancias cambiantes. La opcionalidad es la herramienta que te permite no solo sobrevivir en tiempos difíciles, sino también prosperar y crecer en medio de la incertidumbre.
Elegir tu propio camino, crear tus propias opciones, es un acto de fe en ti mismo. Requiere valentía, sacrificio y una profunda convicción de que, al final, el mayor riesgo no es fallar, sino nunca haber apostado por lo que realmente quieres. Y aunque el camino que elijas esté lleno de desafíos y no siempre sea el más fácil, es el único que te llevará a donde realmente quieres estar. Porque solo cuando eliges tu propio camino, cuando decides apostar por ti, puedes alcanzar el verdadero éxito: un éxito que no solo se mide en logros externos, sino en la satisfacción interna de saber que has vivido según tus propias reglas.
“No te quedes atrás” es una historia de emprendimiento, pero sobre todo una metamorfosis vital. Como en la mayoría de los emprendimientos, cuando comenzó este camino, Montse no era consciente de dónde se metía.
A lo largo de los 11 años de vida de su empresa, Montse no solo aprendió de gestión empresarial, finanzas y gestión de equipos, si no que también aprendió sobre quién es realmente Montse Labiaga, qué es lo que quiere, cuáles son sus verdaderos sueños, hasta dónde es capaz de llegar y también acabó abriendo un infinito número de caminos delante de sí.
Por cierto, Montse está comenzando una nueva etapa emprendedora con Alita Agency, una agencia centrada en ayudar a marcas y empresas a integrar la IA generativa en procesos creativos. Si te interesa el tema, síguela por LinkedIn y a su agencia Alita, que lo van a partir.



Admiración profunda por mujeres como Montse, que tienen claro lo que quieren y van a por ello. Siempre serán referentes para mí
Muy bien escrito. En la variedad está la vida. El desafío está en elegir la variedad que todo el mundo elige por ser más fácil, porque está mas al alcance.. etc.
Me resuena mucho esto y se compenetra muy bien con lo que escribí en su momento aquí:
https://clubformidable.substack.com/p/53-deja-de-perseguir-las-soluciones